Politica: ¿Coherencia?

26-11-2005


Autor: Federico Alberto Cuello Camilo

Para recaudar más, el gobierno aumentó los impuestos a las importaciones. Pero no hay confianza en sus políticas económicas. Así, pese a que estamos exportando más que nunca, sigue la fuga de capitales. Por ello, la prima reiniciará su alza sin dejarse intimidar por manoseos del cogote o de la otra parte pudenda. Siendo ya 100% más caras, las importaciones han caído por US$795 millones en lo que va de año. Y el gobierno terminará recaudando menos, por más que haya aumentado los impuestos.

Para compensar nuestro alejamiento del concierto latinoamericano y caribeño, se firmó una declaración conjunta en Brasilia el 18.11.2003 que compromete al país a coordinar sus posiciones de negociación con Brasil en el ALCA y la OMC. Sin embargo, continúa incólume la política Guiliani de negociaciones comerciales, en virtud de la cual "entraremos al imperio" y asumiremos compromisos mucho más profundos que lo que jamás asumiríamos si de verdad negociáramos con los EE.UU. en coordinación con Brasil. Porque lo que el Embajador Guiliani llama "entrar al imperio" es simplemente llegar al ALCA en los términos que mejor convienen a los intereses estadounidenses. Esos intereses, enteramente legítimos, no debieran prevalecer sobre los nuestros, cuya legitimidad es la que nuestros diplomáticos debieran defender.

Para consolidar el estado de derecho que atraiga y retenga la deseada inversión, sin apellidos, debiera haber conciencia de que negociar acuerdos comerciales conlleva la obligación de cumplir con lo pactado. Esa muestra de coherencia también ha brillado por su ausencia durante la presente administración. Primero se quisieron renegociar las cuotas de importación otorgadas a Costa Rica y Nicaragua en nuestro Tratado con Centroamérica, renegociación que respaldé en lo personal y lo profesional desde nuestra Misión en Ginebra. Luego se procedió a ratificar el Tratado tal cual se negoció, convirtiéndolo entonces en un compromiso legalmente vinculante. Y al día de hoy las cuotas otorgadas no han sido respetadas, por lo que fuimos excluidos de la nueva negociación de Centroamérica con los EE.UU. Si así actuamos con Centroamérica, ¿cómo será cuando venga el libre comercio con los EE.UU.?

Para rematar el mal ambiente con nuestros hermanos del istmo se decidió aplicarles también los improductivos impuestos a las importaciones. Por ello, entre otras razones, nos encaminamos por vez primera hacia un procedimiento de solución de controversias en la OMC. No hace falta una bola de cristal para conocer su desenlace. Nuestro equipo nunca ha mostrado interés por presenciar y dominar estos procedimientos. Nuestra cuota de la OMC tiene cinco años en atraso. La irrisoria suma que conlleva nuestra membresía en el Centro de Asesoría Legal de la OMC también está pendiente. Así, carecemos de la asistencia técnica para siquiera defendernos con dignidad. Un primer fallo en contra nuestra conllevará costos que van más allá de lo recaudado con las medidas cuestionadas, porque será otra lamentable mancha para nuestra maltrecha imagen internacional. Carecemos de políticas económicas creíbles. No defendemos el interés nacional. Y no tenemos un estado de derecho. ¿Es esto coherente?



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