Deinteres: Eventos Meteorológicos Extremos | 26-11-2005 |
Los países más desarrollados, que llevan celosamente registros de los datos meteorológicos más importantes y sus efectos en las escorrentías superficiales, vienen notando desde hace algunos años, que la frecuencia de ocurrencia de los eventos extremos, es decir, de aquellos que son muy grandes o muy pequeños, verbigracia, grandes inundaciones o catastróficas sequías, ha aumentado considerablemente. La preocupación ha conducido a la integración del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, IPCC por sus siglas en inglés, que ha producido tres reportes sobre los cambios climáticos que se vienen observando. Simultáneamente, diferentes países han publicado sus propias observaciones, movidos por las catastróficas consecuencias que van ocasionando las inundaciones y sequías. Alemania, por ejemplo, tiene suficiente información acumulada para concluir que los eventos extremos en su territorio, se han multiplicado a partir del 1990. El año pasado, por ejemplo, sufrió inundaciones en las cuencas del Elba y Danubio, que fueron catalogadas como la Crecida del Siglo. Las pérdidas de vidas y económicas sólo pueden ser consideradas de catastróficas. Este año, las temperaturas han alcanzado niveles extraordinarios, que indudablemente, tienen consecuencias penosas para el bienestar de los alemanes y su economía, afectando la agricultura de ese país. Francia, a pocas semanas de las crecidas ocurridas en Alemania, sufrió los estragos de considerables inundaciones. En Italia, el gran río Po, registra actualmente sus menores niveles en más de un ciento de años. La agricultura del su fértil valle se ha perdido en un alto porcentaje, originando caos, desolación y enormes pérdidas económicas a Italia. Tan crítica es la situación de la sequía que afecta el Po, que se tiene el temor de que muchas plantas generadoras de energía que toman sus aguas de enfriamiento de él, tendrían que ser sacadas de servicio, con lo cual aparecerían los inefables apagones. Los ejemplos que preceden, son de por sí suficientemente terribles si hubieran sido aislados. Sin embargo, el problema es peor, porque esos países están reportando una duplicación de la ocurrencia de esos fenómenos catastróficos y sus aseveraciones están basadas en datos ciertos, provenientes de series de mediciones que en algunos casos alcanzan más de 200 años de registros. Según el Tercer Reporte del IPCC, las temperaturas atmosféricas comenzaron a aumentar a partir del año 1861. En los últimos 140 años, se ha registrado un aumento promedio de 0.8 ºC y un aumento máximo, de pico a pico, de 1.5 ºC. La variación parece insignificante, no obstante, sus efectos son extraordinarios y merecen la más esmerada atención. En cuanto a las causas o posibles explicaciones de las variaciones de temperatura, existen dos grandes escuelas, una que se lo achaca al "efecto invernadero" y la otra que sostiene que esas variaciones están dentro del rango normal de fluctuaciones de temperatura que ha tenido la Tierra a través de miles de años. El "efecto invernadero" mantiene que los gases producto de la combustión de fósiles y aerosoles, evitan que los rayos reflejados en la superficie de la Tierra, se disipen y por tanto, el calor latente aumenta. El otro grupo dice, que testigos de sondeos profundos hechos en la masa de hielo polar, indican que sus espesores tienen potencias (espesores) diferentes, las que corresponden a las variaciones de temperatura compatibles con los cambios presentes. ¿Qué grupo tiene razón? Está por decidirse. Sin embargo, los que sostienen que el "efecto invernadero"es el causante del problema actual parecen tener la mayoría de seguidores. Esto, a todas luces parece positivo, puesto que aunque no tuvieran razón, la disminución del consumo de energía "sucia" probablemente reduciría los daños que se vienen observando en la flora y la fauna. La limitación y ahorro del consumo de energía "sucia" o el cambio a energía "limpia", sólo puede tener efectos positivos. No quiero concluir este artículo, sin señalar que los efectos que se vienen midiendo en Europa, no son ajenos a nuestro país. Modelos matemáticos-probabilísticos elaborados por instituciones de indudable reputación indican que en el hemisferio norte, se habría regiones o áreas donde las precipitaciones aumentarían hasta un 30 por ciento, mientras que en otras, se reducirían en la misma proporción. Las consecuencias de cambios de estas proporciones, sobre la vida que hoy conocemos y sus las obras civiles; en el mundo y especialmente en nuestro país, pueden ser increíblemente costosas. Por tanto, es absolutamente necesario que los Gobiernos dominicanos sepan en qué dirección se mueven las temperaturas y las precipitaciones en nuestro país y qué podemos esperar en el futuro mediano. Los Gobiernos deben saber qué efectos se generarían sobre los cursos de agua, poblados, las obras hidráulicas, etc., a fin de poder tomar las previsiones correspondientes y evitar consecuencias catastróficas que abarcarían todos los aspectos de la vida dominicana, trayendo dolor y ruina a la familia. |
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