Opinion: Veni, vidi... ¿vinci? | 26-11-2005 |
81 palabras. Magra fue otra vez la cosecha de la estéril política Guiliani. Del comunicado de prensa no vinculante de la Casa Blanca, publicado el 20.5.2003, nuestro gobierno pretende haber abierto las puertas de un libre comercio simultáneo y equitativo con Centroamérica. Pero en estos tiempos de sólidos eslóganes y frágiles finanzas, sabemos bien que del dicho al hecho, hay mucho trecho. ¿Qué dice el comunicado en materia comercial? Que "el Representante Comercial de los EE.UU. Zoellick también se reunió hoy con el Presidente Mejía. Ambos acordaron intensificar, en consulta con el Congreso, nuestros esfuerzos conjuntos para determinar la mejor manera de conectar nuestro diálogo comercial domínico-estadounidense, actualmente en curso, con las negociaciones del Acuerdo de Libre Comercio Centroamérica-EE.UU. (CAFTA), para que todos los países puedan moverse al libre comercio juntos". Así, de los tres escenarios posibles, ninguno fue descartado. El triunfo presidencial que todos deseábamos quedó nuevamente postergado. El escenario del acoplamiento conllevaría nuestra firma y ratificación del CAFTA sin condiciones de accesión y ni participación en su negociación. Luego de firmarlo conjuntamente y de aprobarlo rápidamente bien podríamos acceder al libre comercio simultáneamente. Pero esta opción nos deja sin "la oportunidad de dar forma a las reglas del libre comercio", como escribieran Charles Rangel y otros 5 congresistas en su carta al Sr. Zoellick del 20.5.2003. Quizás por eso Guatemala lo apoya públicamente, especificando además su preferencia de que firmemos después de que todos ellos lo ratifiquen. Un segundo escenario implicaría negociar rápidamente un acuerdo de libre comercio domínico-estadounidense (DAFTA). Este es el más desfavorable. La asimetría negociadora tendría dramáticas implicaciones. Nuestros negociadores se enfrentarían a un equipo profesional y experimentado, con un conocimiento profundo de la situación legal y económica de ambos países. ¿Quién en el equipo negociador dominicano podría equiparárseles? ¿Podría acaso resistirse a las presiones que ya han resultado en gratuitas concesiones, como consecuencia de utilizar negociadores con claros conflictos de interés? Pocos serán los resultados favorables y muchos los traumas de una apertura negociada entre un peso pluma y el peso más pesado del planeta. El escenario menos negativo implicaría compartir la mesa negociadora del CAFTA con Centroamérica y los EE.UU. en igualdad de condiciones. No es enteramente positivo, porque la agenda negociadora ya excluyó importantes prioridades nuestras, como la política de competencia; las reglas sobre créditos de exportación a la agricultura o a las compras gubernamentales; y la protección de nuestra propiedad intelectual. Además, se están dejando de lado las necesidades de nuestros sectores sensibles, como el azúcar y los servicios de distribución; o las de nuestros sectores competitivos, como las zonas francas y las telecomunicaciones. Pero podríamos movernos al libre comercio con dignidad, negociando juntos reglas de origen, compromisos de liberalización de bienes, servicios, inversiones y compras gubernamentales y participando en la redacción de los articulados del acuerdo. Eso sí que sería un triunfo. Pero para poder vencer no quedará más remedio que cumplir con los aspectos pendientes de nuestro Tratado con Centroamérica. ¿Quién le pondrá el cascabel a la vaca? |
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