Opinion: ¿Para qué ordenar el mercado dominicano?

26-11-2005


Autor: Federico Alberto Cuello C.

Hay que dotar de un rostro humano a la economía. En reiteradas ocasiones, la presente administración ha manifestado su compromiso con esta idea, que también defienden liberales en España y socialistas en Inglaterra.

La legislación de ordenamiento del mercado, mediante la cual promover la libre competencia y proteger los derechos del consumidor, forma parte del arsenal utilizado en otros países para humanizar la globalización. Paradójicamente, recibimos inversión extranjera de empresas sin sujetarlas a normas como éstas que sí deben cumplir en sus países de origen.
Con este tipo de legislación los múltiples abusos que se observan en nuestro país podrían ser combatidos por cualquier ciudadano, no importa su condición social o nivel de ingreso.

Como los que sufren aquellos que todos los meses tienen que pagar facturas exageradas de electricidad sin tener quien les ayude a reclamar.

Como los que sufren aquellos que tienen que comprar alimentos o medicinas vencidos y no tienen donde quejarse.

Como los que sufren aquellos que tratan de abrirse paso en los mercados internacionales y no pueden hacerlo, porque embarcar un furgón a los EE UU les sale mas caro que a su competidor en tierras tan lejanas como la República Popular China.

Como los que sufren nuestros hoteleros, quienes deben tolerar precios cada vez más bajos por servicios "todo incluido" sin poder defenderse de los operadores de excursiones.

Como los que sufren aquellos que quieren visitar a sus familiares en Nueva York y no pueden hacerlo porque no hay suficientes asientos en vuelos regulares a precios razonables.

El proyecto de Código de Ordenamiento del Mercado (COM), cuya última versión se encuentra en poder de la Presidencia de la República, es un rayo de esperanza.

Para que no haya abusos de posición dominante.

Para que no haya más fijaciones de precios.

Para que la competencia sea más leal.

Para que se respeten los derechos del consumidor.

Para evitar que la propiedad intelectual resulte en un aumento del costo de la vida y atente contra el derecho constitucional a la salud.

Para que se puedan compensar los lamentables efectos de una capitalización que ha sustituido un monopolio público por tres monopolios regionales de electricidad, sin acabar con los apagones o los subsidios.

Para se proteja, en resumidas cuentas, el derecho de cada ciudadano a competir y consumir, en igualdad de condiciones, en este país que abre progresivamente sus puertas al exterior.

Fue por ello que nos comprometimos a adoptar normas entre y dentro de nuestros países que nos permitan evitar que los beneficios del libre comercio se vean menoscabados por prácticas empresariales anticompetitivas.

Así lo dispone el Tratado con Centroamérica y el Acuerdo con CARICOM.

Forma parte, además, de los objetivos de negociación del ALCA.

Para dar un rostro humano a la economía dominicana, debiera someterse nuevamente el Código de Ordenamiento del Mercado al Congreso.

Y, por qué no, aprobarlo de urgencia.



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