Opinion: CONTADORES DE AGUA | 26-11-2005 |
La Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo, CASAD, ha anunciado reiteradamente la instalación de doscientos mil contadores de agua, de los cuales adelantarán treinta mil en las zonas de alto consumo. Si bien los contadores contribuyen significativamente a la economía y uso racional de este importantísimo recurso, colocar contadores en una red de distribución como la que se gasta Santo Domingo, se constituirá en un experimento de plus-ingeniería que rápidamente tendrá sus consecuencias socio-económicas que políticamente no le convienen al Gobierno en estos momentos. En el mundo de la hidráulica hay dos clases de flujos, uno por tuberías y otro por canales. La diferencia técnica entre uno y otro, no es que el agua corra a través de tubos o de canales, sino que cuando lo haga por tubos esté sometida a presión, es decir, no haya aire en la mitad o tercio superior de la tubería como lo hay en un canal. Si lo hay (aire) como es el caso de las alcantarillas sanitarias, estamos técnicamente frente a un flujo en canales, no importa que el agua vaya por una tubería de PVC, hierro fundido, acero dúctil, polietileno, hormigón, etc. El caudal, volumen de agua por unidad de tiempo, que fluye por una tubería se calcula en forma diferente al de un canal, en ambos casos, por ser problemas tan complejos, no han podido ser resueltos de forma matemática exacta, sino se fundamentan en observaciones experimentales y aunque muchos investigadores han propuesto equivalentes de uno a otro, la realidad científica aceptada en todas las escuelas del pensamiento, es que tubería y canales son flujos diferentes. La medición de los caudales sea en tuberías o en canales se basa en dos principios fundamentales: Continuidad y otro que define el movimiento, que puede ser Bernouilli, ecuación del momento o impulso y electromagnetismo. Estos son los mismos que se usan para calcular el flujo por ellas/ellos que, como hemos visto, se aplican en forma diferente si es por tubería o canal. La red de abastecimiento del acueducto de Santo Domingo y probablemente las de otras ciudades del resto del país se comportan hidráulicamente más como una red de infinito número de canales de secciones circulares de diferentes tamaño, en vez de una red de tubos, puesto que en el mayor número de horas del día están llenas de aire con algunos tramos quizá en vacío (Nótese que sólo unas horas entra agua a las cisternas). Cuando el agua vuelve a fluir por esos tubos llenos de aire y con algunos tramos vacíos, las horas que se activa la cisterna, sucede una de tres alternativas: El tubo lleva agua en la parte inferior y aire en la superior como un canal; se forma una mezcla de aire y agua con burbujas mayores o menores según el aire pueda salir o no por la red (Como no sale por la red sale por la cisterna); o, el aire forma un tapón que impide el paso del agua y hasta rompe la tubería en algunos casos. Los contadores de agua comerciales están diseñados y calibrados para ser colocados en redes de tuberías que funcionan hidráulicamente bien, es decir, que están siempre llenas de agua. Es decir, que cuando miden aire y agua, se entiende que los resultados no son fidedignos. Será interesante ver qué va a suceder cuando la CAASD coloque contadores en una red como la que tenemos en Santo Domingo y diciendo que no se ha aumentado la tarifa (Entiéndase el precio por metro cúbico de agua) la gente comience a recibir facturas escalofriantes y siga en la misma agonía de racionamiento, que pagando aire por agua. El buen juicio indicaría que lo lógico sería arreglar la red por sectores garantizándose de que funcione bien hidráulicamente y luego colocar los contadores de agua. No obstante, la plus-ingeniería tiene sus facetas interesantes. |
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