Opinion: Crisis Eléctrica

16-11-2008


Autor: Julio Santos-Cayado


El tema es reiterativo, cuarenta años comenzó a balbucear como niño travieso. Nadie lo corrigió y ahora es un adulto malcriado, delincuente y abusador.

La tozuda realidad nos enseña que cuando un asunto no encuentra su receta adecuada, no importa cuanto se invierta, ni cuanto dinero reporte a sus proponentes, estos y los demás que no se han beneficiado, tendrán que vérselas con el tema más adelante, más adelante y más adelante. Propuestas van y vienen, sin embargo, el problema no desaparece, ni mejora, sólo se agrava. Un desaprensivo podría frotarse las manos pensando que le conviene seguir devengando sus dineros, más y más; no obstante, la experiencia indica que esas cosas terminan mal, muy mal. Es preferible resolver el problema y que los dos, el inversionista y el pueblo, ganen.

Una persona normal pensaría, luego de las experiencias sufridas, que las soluciones propuestas y adoptadas no andan por los caminos que conducen fuera de la marisma en la que estamos hasta las narices y requerimos otras vías. Sin embargo, damos vuelta alrededor del panal ajeno, como abeja desquiciada que se ha propuesto entrar en él, así le cueste la vida.

Al comienzo de este accidentado camino, los argumentos eran que los subsidios de cincuenta mil pesos mensuales hasta dos cientos mil y algo más a que llegaron, eran insoportables para el gobierno, que además “es un mal administrador”. La fórmula flotante en el ambiente de esos años era la privatización. Ido Balaguer, privatizamos, los subsidios aumentaron y nos encontramos enredados con empresas privadas que aparentemen tienen el derecho de vender su parte, demandar al Estado, apagar las plantas cuando no tienen combustibles y hacer que les paguen por energía que no generan. Empresas privadas que deben estar perdidiendo mucho dinero, aunque quieren seguir en el negocio y expandirse. El gobierno por su parte, sigue tan campante y al pueblo que aguante.

Los números que molestan a algunos demuestran que la operación de las distribuidoras estatales y la privada son estadísticamente iguales, en otras palabras, la privada no está administrando mejor que las otras, quizá, al contrario. Esto se ha demostrado en varios países como Argentina y Bolivia, en los que se cantó victoria antes de tiempo pero se insiste.

La recién propuesta del CONEP, además de ser repetir la misma receta, contiene un párrafo que me mortifica: “....creación de un Comité de Vigilancia del Mercado que deberá operar durante la vigencia del Plan de Ayuda Sectorial y estar conformado por 3 consultores internacionales de reconocido prestigio cuyas funciones sean las de proveer asesoramiento sobre los temas que fundamentalmente afectan el funcionamiento y desempeño del sector, fiscalizándolo y contribuyendo a fomentar la transparencia y credibilidad del mismo debiendo hacerse públicas todas sus recomendaciones.”

Este párrafo se salta todo el ordenamiento jurídico que se tejió para llegar a la privatización del sector, mediante una “legislación moderna”. Hace bastante tiempo que no oía proponer la formación de “Vigilantes”, palabra que tiene connotaciones funestas desde el salvaje oeste americano el cono sur.

Después de todo lo precedente: ¿Cuál es la respuesta al problema eléctrico? El problema no se resuelve con estructuras convolutas o sobreimpuestas, la solución es sencilla, como suele ser en los casos más complicados. Un compromiso de la empresa privada y del gobierno de, por lo menos en el caso de industrias estratégicas, dejar el desorden, la voracidad, las acciones non sanctas y dedicarse a hacer una buena administración. Esto sería suficiente para lograr el esperado éxito. Es además, necesario pues sin una unidad de propósito, no importará cuantos “Vigilantes” pongan. De hecho con el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Fondo Monetario Internacional y los gobiernos amigos ya tenemos bastantes.

Publicado por: Julio Santos-Cayado

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